En síntesis: Promueve la paz y la alegría con la perfección de los hijos e hijas de Dios en tu plan de vida, mediante el conocimiento y práctica de las verdades de fe, el trato con Dios, luchar por vivir todas las virtudes, brindar y recibir cuando sea posible y estés preparado, preceptoría para jóvenes y/o asesoría para adultos, para alcanzar esa perfección y hacer apostolado al 100% de los talentos que has recibido de Dios Padre.